Es un año electoral, no cabe duda. Y en pleno inicio de campaña aparecen candidatos de la vieja y nueva guardia que aspiran ocupar al menos una curul de las tantas corporaciones en las que se encuentra dividido el Estado. Otros “fachos” con ocho años de gobierno, confían en que la voluntad divina les dé el guiño celestial para sentar las bases de un periodo con cuatro años más. ¡Vaya desfachatez!
Algunos con el propósito de ganar los esquivos votos, acuden a cuanta herramienta proselitista aparezca en el camino. Haití es ahora el caballito de batalla, pues la agenda setting de los últimos ocho días ha indicado que hablar de ayudas humanitarias levanta raitings, interrumpe programaciones y gasta ríos de tinta en los principales diarios del país.
Y si así lo han hecho los medios de comunicación una semana después del fatídico terremoto de Haití, los candidatos tanto a la presidencia como al congreso de la república se han unido en una sola lagartada para ganar votos con penas ajenas. No con ello, pretendo ahogar las ayudas que puedan dar ciudadanos de bien a los que sufren cualquier tipo de tragedia, pero tampoco es una justificación de peso para comenzar campañas electorales desde el exterior.
Ahora bien, ¿qué nuevo plantean los candidatos que aspiran llegar por primera vez? ¿Acaso escucharemos en la plaza pública reformas a la ley 100, más denuncias de Agro Ingreso Seguro, sentencias contra el tercer periodo de Uribe y mentiras sobre el plan 2500? Eso, los colombianos lo votamos antes y no hemos salido bien librados ni en salud, educación e infraestructura.
El tema ahora se centra en la seguridad de las ciudades y en el viraje que pueda tener la sociedad en temas tan complejos como el respeto a la Constitución de 1991, la igualdad de derechos a toda la población (sin importar su condición), la protección al más vulnerable, la economía y la lucha contra la pobreza. Son estos, quizás, la joya de la corona que la sociedad necesita debatir en diversos escenarios de verdadera participación ciudadana que deje como resultado, soluciones especificas con acuerdos políticos programados y cronogramas de ejecución directa para las regiones.
Entonces suenan y sonarán nombres de políticos filibusteros que pretenden conquistar y a la vez manosear su voluntad de votar en las urnas con propuestas incoherentes que poco tendrán salida en un congreso que ya necesita una urgente renovación y gente que en realidad quiera trabajar, ejerciendo el control político, defendiendo la Constitución y desaprobando todo lo que indique algún indicio de corrupción.
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MI RECOMENDADO:
En esas cosas del quehacer periodístico encontré un documental que me llamó mucho la atención sobre los falsos positivos y la desaparición de los jóvenes de Soacha. Es un trabajo actualizado hecho por el periodista Felipe Zuleta de quien tengo buenas referencias por sus columnas en el diario El Espectador, la revista SOHO y su trabajo en el programa El Radar. Yo lo recomiendo por una sencilla razón: el tema parece dilatarse con el paso de los días, ya hay militares libres por “vencimiento de términos”. Las madres de los desaparecidos siguen reclamando justicia y el gobierno sigue haciéndose el de la vista gorda. Búsquenlo, está en YouTube con el siguiente nombre: “La pobreza, un crimen que se paga con la muerte”. De todas formas este es el enlace: http://www.youtube.com/watch?v=LOOfXTkk_E8
Algunos con el propósito de ganar los esquivos votos, acuden a cuanta herramienta proselitista aparezca en el camino. Haití es ahora el caballito de batalla, pues la agenda setting de los últimos ocho días ha indicado que hablar de ayudas humanitarias levanta raitings, interrumpe programaciones y gasta ríos de tinta en los principales diarios del país.
Y si así lo han hecho los medios de comunicación una semana después del fatídico terremoto de Haití, los candidatos tanto a la presidencia como al congreso de la república se han unido en una sola lagartada para ganar votos con penas ajenas. No con ello, pretendo ahogar las ayudas que puedan dar ciudadanos de bien a los que sufren cualquier tipo de tragedia, pero tampoco es una justificación de peso para comenzar campañas electorales desde el exterior.
Ahora bien, ¿qué nuevo plantean los candidatos que aspiran llegar por primera vez? ¿Acaso escucharemos en la plaza pública reformas a la ley 100, más denuncias de Agro Ingreso Seguro, sentencias contra el tercer periodo de Uribe y mentiras sobre el plan 2500? Eso, los colombianos lo votamos antes y no hemos salido bien librados ni en salud, educación e infraestructura.
El tema ahora se centra en la seguridad de las ciudades y en el viraje que pueda tener la sociedad en temas tan complejos como el respeto a la Constitución de 1991, la igualdad de derechos a toda la población (sin importar su condición), la protección al más vulnerable, la economía y la lucha contra la pobreza. Son estos, quizás, la joya de la corona que la sociedad necesita debatir en diversos escenarios de verdadera participación ciudadana que deje como resultado, soluciones especificas con acuerdos políticos programados y cronogramas de ejecución directa para las regiones.
Entonces suenan y sonarán nombres de políticos filibusteros que pretenden conquistar y a la vez manosear su voluntad de votar en las urnas con propuestas incoherentes que poco tendrán salida en un congreso que ya necesita una urgente renovación y gente que en realidad quiera trabajar, ejerciendo el control político, defendiendo la Constitución y desaprobando todo lo que indique algún indicio de corrupción.
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MI RECOMENDADO:
En esas cosas del quehacer periodístico encontré un documental que me llamó mucho la atención sobre los falsos positivos y la desaparición de los jóvenes de Soacha. Es un trabajo actualizado hecho por el periodista Felipe Zuleta de quien tengo buenas referencias por sus columnas en el diario El Espectador, la revista SOHO y su trabajo en el programa El Radar. Yo lo recomiendo por una sencilla razón: el tema parece dilatarse con el paso de los días, ya hay militares libres por “vencimiento de términos”. Las madres de los desaparecidos siguen reclamando justicia y el gobierno sigue haciéndose el de la vista gorda. Búsquenlo, está en YouTube con el siguiente nombre: “La pobreza, un crimen que se paga con la muerte”. De todas formas este es el enlace: http://www.youtube.com/watch?v=LOOfXTkk_E8



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